La cortesía

El término cortesía emana de muchos siglos atrás cuando las Cortes eran los núcleos más importantes a nivel político y social. En aquellas, que estaban a las órdenes de los reyes, se encontraban también oficiales y vasallos que estaban supeditados a aquellos. Así, cuando cualquiera de estos hombres se creía que se portaba bien se le denominaba cortés y a la cualidad que tenía para serlo era lo que se daba en llamar cortesía. Entendámoslo en la actualidad como una demostración de un sujeto que manifiesta afecto, respeto o atención hacia otro individuo.

Normas de Cortesia

La cortesía, por lo tanto, es una expresión de las buenas maneras o del reconocimiento de las normas sociales que se consideran como correctas o adecuadas. Sin ánimo de fastidiar un comienzo tan aparentemente obvio, he de decir que considero que se trata de un concepto en peligro de extinción…¡horror!. Asisto perplejo en los aspectos más cotidianos de nuestra vida diaria a multitud de ejemplos en los que dicho concepto brilla por su ausencia. Me cuesta entender este hecho pues su presencia nos hace la vida más fácil y llevadera en medio de una sociedad en la que precisamente las dificultades aparecen rápidamente sin buscarlas y el ritmo marcado es mayoritariamente complicado. Ya me estoy temiendo que se alcen algunas voces identificando cortesía con una manera de comportarse reservada a unos cuantos estirados de nivel social extraterrestre (lo cual es preocupante) o bien un concepto al que atender únicamente en ocasiones señaladas (desconozco si esto es aún más preocupante). La cortesía no es una carrera universitaria ni una enciclopedia de cómo actuar ante cada situación, simple y llanamente es un complemento a nuestra actitud en sociedad porque así es como vivimos y podemos elegir hacer más soportable o no el mundo que nos ha tocado…¿es tan difícil?

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Ser cortés no es sinónimo de ser pedante ni trasnochado. Est@s curiosamente no desaparecen y resultan un verdadero tostón que roza el ridículo. Lo fácil es apostar por confundir los términos y así queda justificada la ignorancia. No se me olvida una anécdota que me ocurrió en los últimos meses cuando me dispongo a entrar en una farmacia a última hora de la tarde. Saludo al auxiliar de la botica dándole simplemente las buenas tardes y solicitándole por favor el antibiótico prescrito en receta médica. El sujeto cambia el gesto en fracciones de segundo y con una leve sonrisa de cansancio me confiesa:<<Caballero, es usted la primera persona que en toda la jornada desde las cinco me ha dicho “buenas tardes” y “por favor”…¡me suelen tirar la receta al mostrador! y con suerte escucho un “hola”.>>

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Por este camino se hace todo mucho más complicado y podemos evitarlo con invertir tan sólo un instante en reflexionar si  merece la pena. Quizá si saludamos a nuestro vecino cuando nos cruzamos, si pedimos disculpas por cualquiera de las decenas de faltas totalmente normales que podemos cometer, si damos las gracias, si mostramos respeto por las directrices marcadas en un determinado momento, etc…puede que el panorama cambie de color. Es cierto que si le pides por favor a un teleoperador/a que te ayude sobre un tema concreto o te informe de un servicio determinado, casi con seguridad que la entrada va a ayudar a que haga acto de presencia la empatía. También puede ocurrir que su disposición sea negativa y maleducada (algo frecuente), pero el problema es suyo y no debemos dejar aparte la cortesía porque es la gran barrera que nos diferenciará a nuestro favor con respecto a nuestro interlocutor.

En mi trabajo no es una opción, es imprescindible además de otros muchos aspectos que son claves para establecer las sinergias que considero fundamentales y sin las cuales no concibo ni la puesta en marcha de un evento ni mi concepto de las relaciones públicas. No quiero hacer especial referencia al protocolo por aquello de que alguien vaya a asociarlo con cortesía…¡STOP!… lo que faltaba es que se extienda la idea de que aplicar unas normas básicas en  nuestra actitud de manera natural es para un “grupúsculo” de entendidos. Apliquemos la razón.

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Para tratar a alguien con cortesía es fundamental seguir estas reglas:
• Tratarla como nos gustaría que nos trataran a nosotros
• Evitar actitudes o expresiones que puedan resultar ofensivas
• Ser amable y educado
• No interrumpirle cuando está hablando
• Escucharle activamente y no burlarse de sus opiniones así como protagonizar monólogos interminables

Por supuesto que ser cortés no implica ser de madera…Si hay que discutir (que según cómo se haga es muy sano) se discute, si hay que rebatir se rebate, si hay que enfadarse  hay que hacerlo porque somos personas y forma parte de las reacciones lógicas del ser humano.

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Mi libertad termina dónde empieza la del vecino y todos merecemos el respeto que mostramos. Pensemos en el conductor del autobús, en el taxista, en el personal médico que nos atiende cuando lo necesitamos, en el dependiente/a que encontramos al cruzar el umbral de la puerta de una tienda, en la tripulación de cabina de una aerolínea, en quienes atienden servicios de información y/o gestión de incidencias,  en nuestros más cercanos y en los que más queremos. Es igualmente fundamental que todos ellos también piensen en nosotros.

 

¡Hasta pronto!

 

 

 

6 Comentarios

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6 Responses to La cortesía

  1. Completamente de acuerdo Felipe.
    El problema reside a mi parecer en que se ha dado mucha importancia al dinero y muy poca a la educación.
    De manera que en las últimas décadas ha surgido una clase media alta que no tenía ninguna.
    La clase social se distingue por las educación.
    Gente sin modales que puede acceder a los mejores sitios.
    Sin embargo hay otra clase que está bien educada y no tiene medios.
    Otro problema es la TV, las pelis americanas, todo esto se copia.
    Ya no hay asignatura de urbanidad en los colegios.
    Los padres no la solicitan, simplemente porque muchos no la tienen y la desconocen.
    Para mi esto es un gran problema.
    Como siempre buen artículo.

    • felipe

      Suscribo el comentario.
      Hay muchos factores que han contribuido a retroceder,con el peligro de que no parece que abunde el interés por tomar conciencia al respecto.
      Muchas gracias

  2. Jaime

    El mensaje no puede estar más claro.
    Conviene atender según que cuestiones básicas desde el momento en que vivimos en sociedad.
    ¡Post recomendable!

    • felipe

      Esa es mi premisa.
      Partiendo de la base de que vivimos en sociedad podemos elegir sencillamente cómo hacerlo y el efecto que produce el hecho de que sea de una u otra manera.
      Gracias Jaime

  3. EGM

    Ojalá alguien creara un aplicación para recordarnos los buenos modales .

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